martes, 28 de febrero de 2012

A fin de cuentas, la Feria.

Otra vez, y desde hace más de diez años, Santa Clara volvió a acoger en sus calles, instituciones, plazas públicas y en algún que otro rincón emblemático de la urbe a la Feria Internacional del Libro.

Es palpable e indiscutible el apoyo casi unánime del sistema institucional, cultural y colateral, al que puede calificarse como el evento más grande e importante de la cultura, en su sentido amplio, de Cuba.

Otra cosa es la acogida que los santaclareños, y muchos de los que vienen a la ciudad por ese motivo, le dieron a la feria en términos de presencia física y de participación tanto en sus actividades literarias y artísticas como en la acción, casi elemental y extendida, de comprar un libro de cualquier tipo.

En esta feria, y en por lo menos las tres últimas ediciones, aprecio que esa acogida va decayendo, aunque no en gran medida, y precisamente no por una baja en la calidad del evento sino como respuesta a la insatisfacción que el lector-cliente siente ante los puntos de venta, ya fuesen al aire libre o en las librerías profesionales.

No olvidemos que lo que realmente convierte en masiva la feria es la adquisición extensiva de libros y otros productos culturales y es también lo que deja la huella más tangible y perdurable en las personas y la familia pues esos textos van a parar, en su inmensa mayoría, a la biblioteca casera.

En mi opinión existen tres factores que inciden en esa tendencia de comportamiento. Uno es el aumento real de los precios de los libros, otro es la incapacidad casi persistente de encontrar el libro deseado, necesitado y tantas veces reclamado a lo que se une el rediseño de las prioridades financieras de las personas en la Cuba de hoy.

Aunque es real el último factor es el de menor peso porque desde hace mucho tiempo y gracias al aumento del nivel educacional y cultural del ciudadano común, la gente invierte de su peculio en el llamado consumo espiritual aunque por supuesto primero hay que alimentarse, cobijarse y vestirse, al decir de Marx.

Aunque Cuba sigue siendo uno de los países donde menos cuestan los libros, ya el estado le retiró la subvención a muchas ediciones y en otras la disminuyó sensiblemente, lo que hace que la gente piense un poquito más antes de meter la mano en el bolsillo y adquirir un libro.

Puede decirse sin embargo que en Cuba el libro, como mercancía que también es, no se “produce” principalmente para obtener ganancias pues al estado le interesa más su función educativa y cultural que la netamente mercantil.
Todo lo anterior hace que la gente deje de ir a la Feria, como lo hacían al inicio, con pocas monedas en el bolsillo para “pescar” muchos libros y regresar con una gran jaba llena de nuevos títulos.

Ahora las personas van con una idea más concreta de lo que necesitan y sobre todo de lo que pueden comprar y ahí es donde, desde hace un tiempo, chocan con la realidad de que los títulos más demandados no solo son los que más se venden sino los primeros que se agotan.

Por cientos, y hasta por miles, se pueden contar los rostros contrariados por no encontrar el diccionario que tanta falta hace para los estudiantes de la casa a quienes los maestros ponen tareas sobre el significado de palabras.

Y qué decir de los clásicos infantiles como “Había una vez”, “Corazón”, “La noche”, libros de ortografía, de cocina, “Vale la pena” del popular psicólogo Manuel Calviño y las gustadas novelas y narraciones de Daniel Chavarría y Leonardo Padura que brillaron por su ausencia en los estantes.

En esta feria dos de los libros que causaron furor fueron “Casos y cosas de la pelota” de Osvaldo Rojas Garay, un estudioso al que puede calificarse como una enciclopedia viva del béisbol y “Los hombres de negro” del cronista José Antonio Fulgueiras este último sobre los árbitros del deporte nacional cubano.

Sin embargo puede calificarse como una hazaña de tumulto haber adquirido uno de esos títulos y hasta la policía tuvo que intervenir en una de las presentaciones y venta de esos libros, aunque cada uno valía 20 pesos cubanos.

Incluso hay libros de Fidel Castro que la gente desea tener y leer y tampoco llegaron.

No hay que ser un experto en literatura ni en marketing editorial para saber que esos títulos y otros muchos son los más demandados y necesitados por el lector actual cubano y sin embargo, aunque se ha planteado una y otra vez, su presencia es escasa y vemos los estantes llenos de otros textos que si bien tienen calidad literaria y de otra índole no son tan reclamados.

Por esas razones y por otras que quizás ignoro este año solo vi grandes colas y aglomeraciones el primer día ferial y el resto de las cinco jornadas que duró el evento siempre había personas merodeando las carpas y librerías no las llenaban.

Este es un fenómeno peligroso pues genera descontento entre los lectores clientes y algo peor apatía hacia el más grande y mejor evento cultural del país.

Si no hay libros suficientes, libros demandados digo, para cinco días de feria pues que se reduzcan los puntos de venta o los días feriales pero algo hay, había, que hacer ya.

Todo lo contrario puedo decir del resto de los programas de la feria santaclareña cuyo nivel literario, artístico y profesional no cede a ninguna otra realizada en la isla, incluyendo la versión habanera.

A la participación de grandes escritores e investigadores como Zoila Lapique, Ambrosio Fornet, Abel Prieto, Jesús David Curbelo, Francisco López Sacha, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rodríguez y Félix Sánchez entre otros se suma la de los muchos y talentosos creadores villaclareños que fueron dignos anfitriones conduciendo las presentaciones de nuevos título y otras actividades de promoción literaria.

Lo mismo puede decirse de las editoriales villaclareñas “Capiro” y “Sed de Belleza” con más de 50 títulos presentados así como las acciones literarias y culturales desarrolladas en las áreas destinadas a los niños, adolescentes, jóvenes y las seis conferencias y talleres teóricos realizados en el Centro de Patrimonio Cultural.

La Feria se debate entonces en la dicotomía innecesaria entre un excelente evento literario cultural y una venta masiva de libros que no escucha a sus clientes, pecado mortal de todo mercado.

El primero de esos rostros debe mantenerse para orgullo de los santaclareños y bien de nuestra cultura. El segundo debe y puede mejorarse porque de una Feria del Libro, se recuerda el encanto y

queda el sedimento espiritual del encuentro con el escritor pero lo que más queda, porque se usa, se necesita y se lee, es eso, el libro.

domingo, 26 de febrero de 2012

Ambrosio en la Feria de Santa Clara

La obra y la presencia física del ensayista, guionista de cine, narrador y crítico literario Ambrosio Fornet protagonizaron el penúltimo día de la 21 Feria Internacional del Libro en Santa Clara.

El Premio Nacional de Literatura 2009 participó en la presentación de sus libros “Narrar la Nación” y “Rutas críticas” realizada en la mañana por el escritor Jorge Ángel Hernández Pérez en el Museo de Artes Decorativas.

Por la tarde Fornet compartió pasajes de su vida y de su amplia y fecunda trayectoria literaria con el escritor Yamil Díaz Gómez en un encuentro que tuvo por sede el Foro Agesta de la Casona de la UNEAC de Santa Clara.

Allí, entre canciones trovadorescas interpretadas por el talentoso cantautor Eduardo Sosa, se conversó sobre los caminos que llevaron a Ambrosio Fornet a convertirse en uno de los protagonistas editoriales de la Cuba de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado mientras desarrollaba también una obra crítica y ensayística imprescindible para la literatura cubana.

Durante esa actividad el Poder Popular de Santa Clara entregó al gran literato la condición de Huésped Distinguido de la Ciudad, reconocimiento que Fornet recibió visiblemente emocionado y sorprendido y ante lo que solo dijo “lo acepto con mucho honor pues Santa Clara es una ciudad que me quiere más de lo que merezco y a la también quiero pero no tanto como ella merece”.

También Fornet leyó el primer cuento de un reciente libro de cuentos suyos que se titula “Yo no vi na” y comentó que a la altura de sus casi ochenta años le gustaría completar el proyecto “El libro en Cuba” hasta la década de 30 del siglo pasado ya que terminó la investigación sobre la historia del movimiento editorial correspondiente al siglo XIX en la isla.

Junto a la investigadora Zoila Lapique Becali, Ambrosio Fornet es una de las personalidades a las que está dedicada la Edición 21 de la Feria Internacional del Libro en Cuba.





sábado, 25 de febrero de 2012

Quédate Abel, zarapiqueando en Santa Clara.

Guardada como una sentencia cómplice entre amigos. admiradores y autoridades la decisión de otorgar en Villa Clara un reconocimiento a Abel Prieto Jiménez, narrador y Ministro de Cultura, rompió el celofán del silencio anoche en el amplio y bello patio de la Casona que la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, tiene en la calle Máximo Gómez de Santa Clara.

Sucede que todos saben de la modestia sin alardes de moralidad y de la sencillez picante de la cubanía con que calza y camina por la vida y el trabajo el alto, melenudo y sonriente intelectual nacido hace 62 años en Pinar del Rio, al occidente de Cuba.

Por eso se lo tenían callado, no por el temor a un rechazo del ministro amigo de tantos artistas e intelectuales pues Abel no es de los que hace desplantes ni pone zancadillas a los amigos, sino porque quizás se empeñara en convencerlos de que lo dejaran para más adelante, que a esa hora de la noche ya estaba muy cansado por la dura jornada del día o simplemente que lo dejaran para cuando cesara en su larga, y fecunda digo yo, función de titular de cultura en un país tan cultural.

Pero ya todos habían decidido hacerlo y le tendieron una trampa en un lugar al que él siempre llega cuando viene a Santa Clara: la Casona de la UNEAC de la que él es también un mecenas.

Y como se trata de un personaje, que sin creerse personalidad, se ha pasado la vida y los cargos rompiendo esquemas y confabulándose para el bien, pues entonces había que prescindir del formalismo de la lectura de la resolución del Gobierno Provincial, de los por tantos y por cuantos que le habrían machacado los oídos al ministro al recordarle el exitoso y tortuoso camino de su titularidad y le habrían avivado la “sana envidia” al constatar en su currículum mucho menos libros de los que hubiera querido, y podido, escribir y publicar.

Entonces apareció una idea tan singular como salvadora nacida de la mente inquieta de Ramón Silverio, ese ministro sin cartera de la promoción cultural en la república de todos que es El Mejunje, que consistió en una carta abierta de los intelectuales, artistas, escritores, directivos y gente buena que ama, respeta y admira al escritor y gran promotor cultural Abel Prieto Jiménez, quien también y para bien, es el Ministro de Cultura de Cuba.

Contando con su inocencia, y bajo las estrellas de una noche fresca y nueva de febrero, le leyeron la carta en la que, más que comunicarle la distinción oficial, le hacían una invitación tan honesta como físicamente imposible: quédate Abel, en Santa Clara.
Por supuesto nadie le pedía al amigo ministro que se mudara a la más central de las ciudades cubanas, ni que dejara su hogar habanero capitalino para cobijarse en uno a la vera de las estrechas calles santaclareñas, ni mucho menos que abandonara la “pinareñidad” que él asume con tanto orgullo como humor, no, nadie pedía eso.

Quédate Abel, en Santa Clara, era simplemente la forma sencilla, sincera y fraterna de invitarlo a que siguiera compartiendo, y porqué no apoyando hasta donde pueda, los sueños y obras artísticas y humanas de una ciudad, una provincia, un lugar de Cuba al que lo unen tantos lazos de trabajo y sentimiento, y donde su proyección de ministro y escritor encontró oídos y manos receptivas en creadores y autoridades.

Quédate Abel, en Santa Clara, decía varias veces aquella carta rompiendo el silencio de la noche y de todos y encajándose en la mirada callada de un invitado tan indefenso como agradecido.

Y como dolía saber la irrealidad tangible de la propuesta apareció entonces otro ofrecimiento tan comprometedor como la invitación de la carta y es que aceptara, llevara, la Distinción Zarapico, que es el máximo galardón cultural de Villa Clara en recordación de aquel otro ministro sin cartera de la cultura esencial de los cubanos que fue Samuel Feijoo, aquel que se enorgullecía de ser un sensible zarapico.

Entonces el alto y melenudo hombre, escritor y ministro se acercó a Aida Ida Morales, una vieja maestra de la plástica santaclareña, alumna hasta la médula de Feijoo quien le obsequiara un cuadro donde estaba dibujado un bicho rarísimo, no se sabe si un güije, una madre de agua o quizá el propio Abel visto en el espejo imprevisible del ajiaco cubano.

Todos aplaudimos aunque sabíamos que “no se iba a quedar”

Entonces nos dijo “ Lo recibo con mucho orgullo, esta es una ciudad trascendente y visitar a Villa Clara resulta una alegría infinita”

Al final y para invitarlo otra vez, nos quedamos escuchando al Cuarteto de Maykel y su fabulosa cantante Mayela.

Después todos nos fuimos con la invitación sin respuesta, pero con la certeza de en algún rincón de su casa o su oficina se mirará en el cuadro, quizá su retrato, como recordándole que lo esperamos así, zarapiqueando en Santa Clara.


viernes, 24 de febrero de 2012

Conociendo a Enrique Labrador en la Feria

Conocer la obra de Enrique Labrador, periodista y escritor cubano, fue el propósito de la reciente presentación de los libros Enrique en la república de Labrador y Viajero sin itinerario: crónicas de viajes de Enrique Labrador Ruiz, de los escritores Lorenzo Lunar y Rebeca Murga.

Ambas compilaciones de Ediciones Matanzas son propuestas con un sentido didáctico para recordar y disfrutar de la exquisita prosa narrativa de Labrador Ruiz. En entrevista a Lorenzo Lunar conocimos cómo surgió la idea de hacer un libro sobre un gran escritor tristemente desconocido por muchos.

—Es una investigación que venimos trabajando hace ya unos cuantos años. Una buena noche se nos apareció una persona que no tiene nada que ver con la literatura, pero que sabía que nosotros éramos escritores, esa papelería le había llegado por accidente, estaba todo en muy mal estado y la iban a botar. Labrador Ruiz vivió sus últimos años en Santa Clara antes de irse para el exilio, entonces parece aquellos papeles no cabían en la maleta… sé que debe haberlos dejado con mucho dolor.

¿CUÁL ES EL OBJETIVO DE ESTA SELECCIÓN?

—El objetivo de esta compilación es que no se pierda la memoria. Yo como trabajador de la cultura creo que uno le entrega mucho a esto, es como una causa, y resulta triste que después que nos vayamos de este mundo; aquel trabajo que uno hizo por su nación, por su cultura, pueda perderse. Ahí la gran obra de Labrador Ruiz por Cuba, lo que hizo por este país que merece ser leído.

¿CÓMO FUE EL ENCUENTRO CON LOS ESCRITOS DE LABRADOR?

—Encontrarnos con aquello nos ayudó a descubrir la figura de Labrador, llegó un momento en el que quizás lo idealizamos. Después lo vimos más como el hombre con sus virtudes y con sus defectos. Es una suerte que nos haya llegado esa caja de papeles, y continuaremos trabajando mientras quede algo importante que rescatar de ahí, para que no se pierda la memoria de uno de los grandes mitos de la literatura cubana del siglo XX.

¿CÓMO FUE TRABAJAR CON REBECA?

—Creo que nada de lo que he realizado en mi vida durante en los últimos 20 años, lo hubiera hecho sino tuviera a Rebeca al lado, no solamente esta investigación. Las cosas que escribo como autor dependen mucho de tener a Rebeca. Es una buena editora e investigadora porque es una persona del detalle, no se puede ser investigador sino no está pendiente de pequeñas cosas que incluso a la vista de un lector profano pueden parecer no importantes. Sin Rebeca yo solo no hubiera podido hacer este trabajo.

¿SATISFECHO DESPUÉS DE TANTA INVESTIGACIÓN?

— ¡Claro! Pero vienen más cosas, estamos preparando una selección de los cuentos dispersos de Labrador. Existen muchos cuentos publicados en revistas aisladas, ¡hasta en Bohemia!, la más popular de las revistas cubanas. Esos cuentos no están en libros pero ellos marcan diferentes momentos importantes de la evolución de Enrique Labrador como narrador. Pretendemos hacer, más que un estudio, un prólogo para el lector, presentarle esos cuentos ubicados en el momento indicado.

POr Tatiana Estrada.

Zoila Lapique, huésped distinguido de Santa Clara.

Entre los momentos más emotivos de la versión santaclareña de la Feria Internacional del Libro estuvo el reconocimiento a la relevante investigadora Zoila Lapique Becali, quien junto a Ambrosio Fornet es una de las personalidades a las que está dedicado el evento literario.

Aunque fueron bellamente escritas no hay palabras de elogio ni ofrenda que abarque en su totalidad el aporte extenso y profundo que Zoila Lapique ha hecho a la historia e identidad cubana a través de sus múltiples investigaciones musicales, sociales y culturales.

No obstante la Asamblea del Poder Popular en Santa Clara aprovechó su presencia en Santa Clara y la declaró huésped distinguida de la capital villaclareña en atención a los relevantes méritos acumulados por la Premio Nacional de Ciencias Sociales.

“Entre las muchas investigaciones que he realizado las de artes plásticas y las de música son las que más satisfacciones me han dado aunque todas las emprendí con fuerza” dijo Lapique quien disfrutó de un pequeño recital que en su honor realizaron El Trío Raptus y el Coro Profesional de Villa Clara.


Como parte de la feria en la sede de la Asociación Hermanos Saíz le fue entregado el Premio Sed de Belleza 2012 al escritor Serguei Martínez Castillo por su poemario titulado “ Summer ” un texto que destaca por la belleza de sus imágenes poéticas y la mirada incisiva con que aborda asuntos sencillos de la realidad.

En la actividad fue presentado el poemario para niños Lecciones de amor y anatomía de Yunier Serrano quien se alzó con el Premio Sed de Belleza del año pasado.

martes, 21 de febrero de 2012

La Feria para una sonrisa

Dos días antes de su apertura oficial la Vigésimo Primera Feria Internacional del Libro en Santa Clara tuvo sus primeras actividades en el Hospital Infantil “José Luis Miranda” como parte del Proyecto Cultural “Para una sonrisa”

El centro hospitalario es subsede tradicional del importante acontecimiento literario que comenzará este miércoles 23 en el Parque Leoncio Vidal de la capital villaclareña.

Decenas de niños pacientes ingresados en el hospital y sus acompañantes participaron en la presentación de dos libros en la que estuvieron sus autores.

La Instructora de Teatro Elsa María Hernández les contó a los pequeños algunos de los pasajes que integran su libro testimonial “Birán, historia de una alfabetizadora” y a continuación el narrador camajuanense Joel Sequeda hizo lo mismo sobre su novela titulada “Un intruso en el tejado” destinada a los lectores infantiles y adolescentes y publicada por la Ediciones Capiro.

“Es la segunda vez que vengo a presentar un libro mío aquí en el Hospital Infantil invitado por el proyecto Para una sonrisa y es impresionante” dijo emocionado Sequedas pues para él “presentarse ante niños que tienen alguna enfermedad y tratar de arrancarles alguna sonrisa es contribuir de forma modesta a su recuperación y eso sobrepasa cualquier objetivo literario”

Desde el miércoles y hasta el viernes habrá presentaciones de libros, conversatorios con escritores y actividades artísticas para los niños ingresados en el Hospital Infantil de la capital de Villa Clara como parte de la Feria Internacional del Libro lo que incluye la venta y regalo de los títulos a los participantes.




martes, 7 de febrero de 2012

Se nos fue un auténtico juglar

Ya no veremos más la mirada noble, y en apariencia cansada, de Ivan Jiménez Hurtado. Hacía varios años que su salud no andaba bien y la muerte se le acercaba más y más en ese pasillo finito que es la vida, lo que en el caso de Iván es como decir el teatro para niños, los títeres y el Guiñol de Santa Clara.

Los que no conocían de cerca a Iván Jiménez podrían confundir su voz baja, su caminar pausado y silencioso y su levedad física con su verdadera personalidad. Visto así el dibujo de este titiritero estaría incompleto porque faltarían sus mejores trazos, aquellos que estamparon un carácter recio, riguroso y perseverante con el que moldeó y forjó una trayectoria exquisita entre los que en Cuba le han dedicado su existencia a eso que llamamos teatro para niños.

Así me pasó con este hombre sencillo en apariencia pero denso en el intercambio. Y es que con una media sonrisita y pocas palabras te decía cosas profundas, casi incontestables y te develaba con una eficacia despampanante resortes y recovecos que hacían de una puesta en escena una obra de arte para el público más difícil, duradero y agradecido: los niños.

A inicios de 1963 llegó al Grupo Teatro Guiñol de Santa Clara y seis años después ya era el director general de un colectivo donde asomaban sobre el escenario y tras el retablo artistas que son referentes en el arte de crear para esos locos bajitos que descubren en el teatro muchas respuestas a su curiosidad.

Durante esos casi cincuenta años Ivan diseñó, armó y manipuló cientos de títeres, escribió y dirigió múltiples y exitosas obras, formó a muchos jóvenes que llegaron a su grupo para crecer como artistas y también, porqué no, recibió diversos y valiosos premios y reconocimientos.

Baste decir que ostentaba la “Placa Avellaneda” por su aporte al teatro cubano, la distinción Zarapico, la Distinción por la Cultura Nacional y además miembro de la Unión Internacional de la Marioneta, UNIMA.

Todo eso es verdad pero estimo que la obra mayor de este hombre fue consolidar y hacer la familia en que se constituyó el Grupo Teatro Guiñol de Santa Clara.

Y precisamente ahí es donde vivirá por mucho tiempo, ojalá por siempre, Iván Jiménez Hurtado porque lo que es descansar en paz, como se dice, nunca podrá quien gozará y aprenderá con cada niño cubano que encuentre en el teatro motivo para reír y asunto en el que pensar.

La casa y el árbol, otra vez por los cinco héroes

La sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, en Santa Clara acogió por tercer mes consecutivo la peña “La casa como un árbol” dedicada a promover la causa de la liberación de los cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles de los Estados Unidos.

La actividad tuvo como protagonistas culturales al Grupo Teatro Escambray que presentó la obra “ La gelatina” y a la trovadora Yaíma Orozco una de las voces femeninas jóvenes más destacadas de la nueva canción cubana.

También se rindió un sentido homenaje al desaparecido actor Sergio Corrieri, fundador del Grupo Teatro Escambray y presidente del ICAP hasta su muerte, en honor del cual se inauguró una fuente en el patio de la instalación.

Rafael Gonzales, director del Grupo Teatro Escambray, dedicó parte de su intervención a resaltar las grandes cualidades de Corrieri como actor de teatro, cine y televisión, lo que le valiera el Premio Nacional de Teatro en 2006 así como su trayectoria como artista comprometido con el proyecto humanista de la revolución cubana.

Como ya es tradicional en la peña la Licenciada Iris Menéndez, delegada del ICAP en la provincia Villa Clara, informó a los presentes sobre los más recientes acontecimientos relacionados con el injusto encierro de Gerardo, Fernando, Antonio, Ramón y René que aunque fue liberado de la cárcel no se le permite regresar a Cuba junto a su familia.

La funcionaria se refirió a las últimas acciones emprendidas por el reconocido actor norteamericano Dany Gloover quien lidera una campaña a favor de que se conozca en el mundo pero sobre todo en su país la causa de los cinco.

También la promotora cultural Nelly Valdés Toledo desarrolló su sección habitual donde conversa con personas que mantienen una correspondencia sistemática con alguno de los cinco héroes pero esta vez lo hizo con la periodista y realizadora radial Dalia Reyes Perera que disertó sobre un espacio sabatino que ella tiene en la Emisora CMHW dedicado íntegramente a esos valiosos antiterroristas cubanos y que se titula “Un gesto de paz”.

Estaban presentes también decenas de estudiantes extranjeros que cursan carreras de nivel superior en universidades villaclareñas entre los que hicieron uso de la palabra una estudiante de Granada y uno de la república de Gambia.




sábado, 4 de febrero de 2012

Ars Nova a Festival Internacional de Música Antigua

El Ensemble de Música Antigua Ars Nova participará en el Festival Internacional de Música Antigua a realizarse del 14 al 22 de este mes en la Habana.

Para tan importe evento la agrupación villaclareña prepara un muestrario de catorce obras pertenecientes al barroco iberoamericano.

Ars Nova tiene un amplio repertorio de polifonías clásicas entre ellas varias de grandes compositores como Johan Sebastián Bach, Ludwing Van Bethoven y Antonio Vivaldi pero al Festival de la Habana llevarán piezas del español Francisco Guerrero y del portugués Gaspar Fernández.

“Las polifonías europeas son muy bellas y conocidas por una parte del público sin embargo mucha gente no sabe de la música que se hizo en Iberoamérica y de muy buena calidad pues incorporan instrumentos de percusión como clave, maracas y hasta güiros lo que le dan una sonoridad más cercana a nuestro gusto aunque siempre respetando el espíritu musical de la época” dijo Angélica María Solernou Martínez, soprano y Directora de Ars Nova.

Para Solernuo Martínez “esta música es muy rica y agradable al oído pues aunque el tema siempre es religioso se refieren también a sucesos diversos que incluyen a dignatarios pero en ocasiones al pueblo”

Las 14 canciones y villanescas espirituales se montaron para tres voces y al formato original de Ars Nova se añadió una guitarra española y el tres dándole una sonoridad más integral a la agrupación que se prepara intensamente para el próximo Festival de Música Antigua en la Habana.





miércoles, 1 de febrero de 2012

Danza del Alma entre el camino y la nueva era

La Compañía Danza del Alma estrenó en el Teatro La Caridad de Santa Clara la obra “El camino”, creada por el coreógrafo y bailarín cubano Pedro Ruiz Rodríguez.

La primicia es parte de una colaboración entre el Proyecto Ventana de Nueva York, donde vive y trabaja Ruiz Rodríguez y la prestigiosa agrupación danzaria santaclareña que dirige el maestro y coreógrafo Ernesto Alejo Sosa.

En la función la compañía vuelve a demostrar su maestría artística al montar en solo un mes e interpretar con rigor la obra “El camino” cuyo discurso escénico difiere totalmente del estilo más contemporáneo y conflictivo que caracteriza a la agrupación villaclareña.

“Hemos asumido el reto que Pedro nos ha propuesto pues su obra se apega más a una dramaturgia y expresión corporal que fue asumida por mi compañía en sus inicios, hace más de diez años” dice Ernesto Alejo para quien este ejercicio de trabajo ha sido muy provechoso porque en su opinión abre nuevos caminos para Danza del Alma.

Expresa Alejo Sosa que se ha demostrado una vez más que “cuando hay un cuerpo entrenado y existe una técnica acendrada y asumida como ética por un grupo de bailarines cualquier discurso escénico puede ser asumido con éxito y eso es lo que ha ocurrido aquí”

Para Pedro Ruiz ha sido reencontrarse con su ciudad natal, Santa Clara, y con el teatro La Caridad donde bailó por primera vez hace muchos años. “Me han recibido muy bien y eso tiene un componente espiritual muy grande para mi y el trabajo con la compañía ha sido magnífico pues se ha laborado duro durante cuatro semanas y el resultado me ha encantado”.

Hasta Santa Clara se trasladaron unos cuarenta norteamericanos que asistieron al estreno de la obra pues son miembros del Proyecto Ventana que ha apoyado esta iniciativa danzaria que se espera tenga continuidad en otros montajes y acciones que impliquen a Danza del Alma.

El estreno tuvo una gran acogida del público que abarrotó el Teatro La Caridad en un programa que incluyó también la pieza “Pelotón de Nueva Era” en la que la compañía danzaria muestra un entramado coreográfico donde el humor y el sarcasmo desnuda una visión desacralizada del tema militar.