Desde que tenía ocho años Esteban Granda Fernández anda por la vida al compás de su profunda fe cristiana católica y de los avatares de la niña de sus ojos que no es otra que la Parroquial Mayor de San Juan Bautista.
“Tres grandes orgullos llevo yo en mi vida: mi familia, la parroquial y ser remediano. Siento mucho honor por ser cubano pero más aún por ser de San Juan de los Remedios y que me critiquen si quieren pero amo a esta ciudad como a mi propia existencia”, dice con énfasis este casi nonagenario hombre a quien la zeta le marca la dicción.
Cuando tenía ocho años entró en el coro de la parroquia y ochenta y dos años después sigue al servicio de ella ahora como su historiador y atendiendo a las decenas y a veces cientos de turistas que a diario la visitan para admirar la riqueza histórica, artística y humana que la iglesia atesora.
Ya le tiemblan un poco las manos y la cabeza a Esteban, su visión no es la de antes pero su memoria es un privilegio, por lo lúcida y por lo que guarda. “Que no he visto ni oído yo en estas ocho décadas en mi parroquia, si, mi parroquia porque aunque nunca he sido sacerdote ni dignatario de ella la siento como mía y así será hasta que me marche de este mundo para ir al llamado de mi Dios”.
“Por ejemplo a mi me tocó la época en que a la parroquia solo se podía entrar por la puerta del centro, porque un cura franciscano decía que con una sola puerta bastaba para el frente y mandó cerrar las otras dos y colocó en su sitio dos huecos circulares sellados con unos cristales feísimos”
¿Y qué otras cosas recuerda de esa época?
Una de las partes más bellas de esta parroquia es el techo artesonado que tiene unas decoraciones policromáticas que son una belleza, incluso hay gente que dice que es como la Capilla Sixtina del Caribe.
Mi mamá me contaba que ella a veces en las misas se ponía a contar las estrellitas del cielo, porque eran muchas y lindas. Después comprendí que las estrellitas eran los dibujos blancos del techo que tiene un puntal tan alto que le parecía el cielo.
Sin embargo hubo un cura, que por ignorante no por mala persona, mandó a darle cal blanca a todo el techo y tapó aquella belleza pictórica.
Hubo otro que lo hizo peor y ordenó poner un cielo raso a todo el salón central cubriendo de la vista ya no solo las pinturas del techo sino su estructura misma.
Así que hubo mucha gente, a finales del siglo XIX y a principios del XX, que no vio la iglesia como está desde hace más de cincuenta años, que es en su estructura original.
¿Porqué esta iglesia es tan famosa, qué tiene?
Tiene mucha historia y mucho arte sacro dentro de sus centenarios muros.
Por encima de cualquier credo filosófico la Parroquial Mayor de San Juan Bautista es motivo de orgullo para todos los remedianos. Su presencia marca la imagen de la villa además de ser el sitio donde miles de lugareños evocan su religiosidad, eso es indudable y nadie puede discutirlo.
No olvidar que lo que hoy es la ciudad de San Juan de los Remedios fue la octava villa que los españoles fundaron en Cuba allá por 1514.
Como era costumbre una de las primeras construcciones que se hacían era la iglesia católica, que era la fe predominante, pero era de madera y entonces el fundador de la villa, Vasco Porcallo de Figueroa, pidió permiso para construir una de piedra que se terminó aproximadamente en 1550 y que estaba en el mismo sitio que esta belleza que tenemos hoy así que hay una sola iglesia la que fue agrandándose y mejorando.
La villa fue creciendo y la cantidad de fieles también así que fue necesario agrandar el templo y se sabe que ya para 1690 la iglesia tenía las tres naves que tiene hoy, una nave central y dos laterales lo que quizá no con el puntal tan alto como ahora.
Cuando en 1689 dieciocho familias remedianas marcharon al centro de la isla y fundaron Santa Clara, una de las principales ciudades de Cuba, la gente decía “pero cómo van a dejar Remedios con la iglesia tan grande y bonita que tiene” así que fíjese si era importante o no.
En la primera mitad del siglo XVIII, entre 1734 y 1757 a la iglesia se le hacen labores de reconstrucción casi total y adquiere la estructura actual así como la gran mayoría de la imaginería, los muebles, los 9 altares enchapados en oro y el púlpito que usted ve hoy.
Toda la imaginería es española de los siglos XVII y XVIII, así que tiene más de 300 años y sus altares son todos barrocos porque vale decir que esta es la única iglesia de Cuba con unidad de estilo pues sus puertas, bancos, altares, confesionarios y hasta el púlpito es barroco, lo que incluye el artesonado del techo.
Por sus decorados internos y por las piezas de imaginería y los profusos decorados que contiene la Parroquial Mayor de San Juan Bautista puede considerarse un Museo de Arte Religioso y es la edificación de mayor valor patrimonial de la ciudad de San Juan de los Remedios.
Existen crónicas y escritos de la época que reconocen a la Parroquial de Remedios como una de las edificaciones religiosas más suntuosas del país en la que se denota un gran criollismo y los ambientes coloniales del siglo XVIII cubano.
¿Y como fue que se eliminaron aquellos errores en los techos y las puertas de las que me habló anteriormente?
Pues porque Dios puso su mano y trajo hasta aquí, a inicios de 1944 a un acaudalado cubano llamado Eutimio Faya Bonet que se enamoró de la iglesia y costeó la restauración total del templo y lo enriqueció con otros elementos.
De lo que le voy a contar puedo dar fe pues fui testigo presencial de los hechos.
Faya Bonet estaba empeñado en reconstruir el árbol genealógico de su familia y fue a dar a Santa Clara donde lo mandaron aquí para que hurgara más en sus antecesores.
Aquí encontró la fe de bautismo de su cuarta abuela por parte de madre y cuando pagó la encomienda le pidió al sacerdote que le dejara ver la iglesia, tarea que me encomendaron a mí que era organista sustituto y que estaba allí en ese momento.
Este era un hombre, que si bien había estudiado comercio para poder administrar la fortuna enorme de su familia, su verdadera vocación era la arquitectura y admirado de las cualidades de la edificación y sus objetos pidió permiso al Obispado de Cienfuegos, pues entonces no lo había en Santa Clara, para costear la reparación y reconstrucción total del inmueble.
Los curas aceptaron enseguida y las obras duraron diez años. El 20 de mayo de 1954 se inauguró la restauración que le devolvió sus valores originales al templo y lo dejó tal y como usted lo ve hoy.
Este hombre Faya Bonet es como un benefactor para la iglesia y para todo Remedios. Se calcula que gastó como un millón de pesos de aquella época en los trabajos en los que mandó a emplear los mejores materiales y donó esculturas de santos de gran belleza traídas desde Europa.
El altar mayor es el mayor retablo católico de Cuba, de madera de cedro cubano tallado exquisitamente con múltiples alegorías cristianas y enchapado en su totalidad con una lámina de oro de 22 kilates.
Cuando se terminó el enchape del altar no había quien lo mirara de frente porque encandilaba la vista y no se notaban las figuras. Entonces lo mancharon intencionalmente con una pintura mate que dejó los fondos oscuros y los altos relieves dorados para que se pudiera ver.
Como puedes ver es impresionante y con un nivel de detalles artísticos que te pasas días y no los repasas todos.
Ya se le había construido el alto campanario de estilo neoclásico que domina el relieve del centro histórico de Remedios en el que no podemos olvidar existe otra iglesia católica, la Ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje, más pequeña y menos suntuosa pero muy bella y querida también.
No hay suceso importante de la historia remediana que de una manera u otra no haya tenido que ver con la Parroquial Mayor de San Juan Bautista que no solo es el más grande e importante templo cristiano de Remedios sino que junto a la Fiesta de la Parranda es el emblema mayor del rico patrimonio de la llamada octava villa cubana.
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